El fin de las certezas
-Los duelos más
complicados se dan cuando las personas tuvieron un vínculo inusual de
dependencia. Con la muerte de Pao todo se trastornó. Mi vida se vio afectada
hasta en el más mínimo detalle. Las fechas que me generaban felicidad se volvieron
en mi contra. Pienso en la cercanía de mi cumpleaños. Me gustaría arrancar ese
día del calendario.
-Mi único deseo es imposible: compartir más tiempo con ella. Quedaron muchos planes por realizar. Uno me duele más que el resto. Pao fue clara desde el principio: no tenía deseo alguno de ser madre. Sin embargo, el último año me comentó que se había sentido cómoda con la idea de criar juntos un hijo. Nos emocionamos con la posibilidad. No tengo dudas de que hubiese sido una gran madre.
-Una de las peores sensaciones al hacer un regalo a quien apreciás es descubrir que te volviste incapaz de despertar su interés. Lo viví en varias oportunidades, pero nunca me pasó con Pao. Siempre se emocionó ante todos los detalles, por más pequeños que fuesen. Le hacían sentir que la conocía y que la quería. Por eso se enojaba si no recordaba aspectos de su vida, de sus gustos, de su esencia. De sus rarezas.
-Rosa Montero señala que el amor consiste en encontrar a alguien con quien compartir tus rarezas. Pao no se veía mucho en el espejo. Cuando lo hacía, era con cierta extrañeza; se tocaba la cara como preguntándose si era ella realmente. En el hospital repitió el gesto y yo imaginé que podía ser el efecto de alguna droga. Le pregunté si se sentía bien, pero me miró ofendida: ¿acaso me había olvidado de algo tan íntimo y personal, que solo compartió conmigo?
-La pérdida de Pao fue también la pérdida de todas las certezas que tenía (o creía tener) sobre la vida. Recordarla me permite evaluar y comprender. Pensar en todo lo que aprendí con ella: sobre las relaciones, sobre los otros, sobre mí mismo, sobre el mundo. Pensar en cómo seguir. Aún no tengo respuestas. Es un proceso lento, complejo y muy personal. Encontré apoyo en la escritura, en terapia, en amigos, en la familia de ella y la mía. Queda la difícil tarea de continuar soportando la existencia. Hasta que quizás, un día, vuelva a encontrar algún sentido a vivir.
14 de octubre de 2025


