La primavera sin vos II
"Pondré bajo de tu
almohada flores secas. Para la tristeza que te sigue como nube negra"
(Hierbas, Amapola).
A Pao le encantaba
examinar las texturas y los colores de las flores, así que siempre traté de que
hubiera variedad en el jardín. Me gustaba plantarlas cerca de la ventana para
que pudiera despertarse con el zumbido de las abejas y los abejorros, que tanto
amaba.
En su escritorio tenía
una colección de flores que le iba llevando o que ella iba recolectando durante
toda la primavera y el verano.
Como adoraba el olor de
la lavanda, por la mañana le recortaba algunas para ponerlas en un frasquito
con agua y dejárselas cerca de la cama. Pao siempre fue una persona muy
nocturna y sufría cuando tenía que levantarse temprano, pero las flores siempre
le ayudaban a mejorar su ánimo.
Una vez me confesó que
sentía tanta fascinación por el farolito chino y la pasionaria que, si le
pasaba algo, quería que arrojara sus cenizas allí y que cuidara con mucho
cariño esas plantas. Algún día, cuando vuelva a tener un jardín, cumpliré su
deseo.
11 de septiembre de 2025






