Los cumpleaños y el vínculo con la vida
-Hoy Pao hubiese
cumplido 31 años. A ella no le interesaba la fecha de su cumpleaños; no le
gustaba festejar y tampoco le importaba tanto si la saludaban. Sin embargo,
aceptaba mis regalos con una enorme sonrisa. Como soy ansioso, solía
adelantarle los regalos a lo largo del año, así que para septiembre ya tenía
unos cuantos acumulados. Este año le hubiese regalado al menos dos cosas: una
buena cámara de fotos (llegué a comentárselo y me dijo “ni se te ocurra gastar
en eso”) y el libro Sobre la fotografía, de Sontag. Creo que para mí es
importante celebrar esta fecha de alguna manera. Me permite vincularme con su
vida y atenuar, aunque sea por un momento, el peso de la muerte. Decidí,
entonces, comprar el libro y dedicar este día a leerlo, quizás buscando
acercarme a sus intereses y conversar con sus inquietudes.
-A Pao le gustaba
celebrar dos fechas en particular: el 6 de agosto, nuestra fecha de aniversario
inventada, una excusa para salir a merendar y hacernos más regalos; y año
nuevo, que con el tiempo se transformó en un ritual sencillo pero que ella se
tomaba con suma responsabilidad: nos levantábamos temprano, íbamos hasta la
panadería armenia, hacíamos una larga fila, comprábamos mucha comida y, por la
noche, creábamos un ambiente cálido para cenar viendo películas clásicas que
alguno de los dos nunca hubiese visto (la última vez vimos El padrino 1 y 2).
También disfrutaba mucho de hacerme regalos en mi cumpleaños. En 2018, cuando
estaba preparando un seminario, me sorprendió con unos 10 libros de cine que
había ido comprando durante el año y escondiendo vaya a saber dónde. Además,
siempre se encargaba de hacer mi torta favorita (ni una sola vez se le pasó por
alto). Todas estas fechas están atravesadas por el recuerdo de nuestros momentos
juntos y tampoco sé muy bien cómo afrontarlas.
6 de septiembre de 2025
Foto: Santiago del Estero, mayo de 2022



