Un amor asombroso
-Varias veces le
comenté a Pao que, si le llegaba a pasar algo, no podría usar más esa remera
porque me recordaría que me quedé solari. El día de la foto no fue la
excepción. Probablemente solo se rio porque le daba pena decirme que no era
gracioso y porque iba por el segundo trago. Pero lo que más recuerdo de ese día
es que, en el momento de mayor felicidad, Pao me interrumpió para hacerme dos
preguntas que aparecían con bastante frecuencia: ¿gor, vos me amás? ¿Y por qué?
-Según Barthes, cuanto
más específico busquemos ser a la hora de explicar por qué amamos a alguien,
más nos van a faltar las palabras. Te adoro porque sos adorable, te amo porque
te amo. La fascinación del enamorado instaura el lenguaje amoroso, pero también
lo clausura.
-Pao no solo me
preguntaba si la amaba: quería (exigía) saber por qué. No le bastaban
respuestas generales y rechazaba cualquier argumento circular. Debía
fundamentar bien mis respuestas. Parecía negarse a aceptar el fracaso del
lenguaje.
-Borges dijo alguna vez
que el amor está lleno de dudas y requiere confirmaciones permanentes. En Pao,
sin embargo, estas ansiedades eran más intensas. Le resultaba muy difícil
tolerar los cambios, por más pequeños que sean. Fue sumamente complejo
aceptarse a sí misma dentro de una relación y procesar la incertidumbre del
amor romántico. Necesitaba atenuarlo de alguna manera.
-Con el tiempo,
encontró cierta tranquilidad en mi estabilidad emocional. Aun así, cada tanto
insistía, con mucha seriedad, en lo siguiente: si me daba cuenta de que ya no
la amaba como antes, estaba obligado a decírselo. Nunca pasó. El amor no hizo
más que crecer.
-Pao se sorprendía
constantemente al descubrir que algo en ella pudiera despertar mi amor.
Necesitaba argumentos sólidos para convencerse. La entiendo perfectamente:
excepto con Pao, nunca sentí que pudiera inspirar admiración o amor en alguien.
Por eso siempre le respondía con paciencia. A veces repetía mis razones, otras
descubría nuevos motivos para amarla.
-No hay nada que desee
más en el mundo que Pao vuelva a preguntarme, con la misma ternura y firmeza de
siempre: ¿gor, vos me amás? ¿Y por qué?
25 de septiembre de 2025
Foto tomada por Pao en Rosario, en septiembre de 2024


